|
El
gusto por contar y sentir historias fue el primer hallazgo
poético de la humanidad. Acaso haya sido junto al
fuego, en el refugio de una caverna o al desabrigo de un
bosque donde un espontáneo relator de asuntos, buscando
palabras que todavía no existían, se las arregló
para entretener, durante una larga noche, a toda la manada,
o parte de ella, la que era su familia.
Miles de años más tarde, nosotros, los contadores
de historias, los cuentistas, insistimos en aquel prehistórico
oficio, apostando al gusto y al placer innatos de contar
y de leer historias.
Aquí , en mi libro, hay buenas historias. Cuentos
de variado tema y renovados tonos, a fin de sugestionarlo,
a usted, mi futuro lector, y conducirlo hacia la sorpresa
de un desenlace inolvidable.
Mi libro, insisto, fue reconocido con el Primer Premio de
Narrativa Breve del Fondo Nacional de las Artes y allí,
el jurado me culpó de exponerme a un mayor riesgo
literario, por la original temática y por un estilo
propio. Veamos si usted, futuro lector, opina igual. Yo
sospecho que sí.
$
18,90 Fragmentos
de Los
labios de mi africana
|